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NOTAS AL PROGRAMA
Los Responsorios son textos especialmente musicados para la liturgia propia de las horas, concretamente dentro del canto de Maitines de determinadas y especiales festividades (Navidad, Semana Santa, Pentecostés, Corpus Christi, Difuntos, etc.). El mismo nombre nos habla de una respuesta (“responsorio”) a la Palabra de Dios con esa misma Palabra divina puesta en música. No son, por tanto, cantos antifonales.
Estas piezas responsoriales, dentro del Oficio de las Horas, se insertan entre una serie de lecturas bíblicas importantes y su finalidad es detenerse a pensar en la palabra escuchada de forma meditativa, con la ayuda de los sonidos.
Los textos de los Responsorios, extraídos de pasajes evangélicos u otros escritos bíblicos, están cargados de un especial dramatismo situacional, cosa que ha dado pie a que tanto el autor de la música gregoriana como el de la polifónica, carguen las tintas, subrayando con la música el contenido textual y volcando toda su inspiración en dichas obras para facilitar ese especial momento contemplativo. De ahí la importancia de tener a la vista los textos latinos cantados junto a sus traducciones en castellano.
Un ejemplo magnífico de este especial cuidado musical con los Responsorios, lo tienen, aunque con diferente lenguaje sonoro, los grandes polifonistas del Renacimiento (Victoria, Morales, Palestrina) y también músicos más cercanos a nosotros como Ignacio Prieto o Nemesio Otaño y otros.
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